De abogado a víctima.

Desde estudiante de bachillerato, siempre he estudiado en las noches, por lo que el estudio de los asuntos no es la excepción analizarlos en horario nocturno, pues lo hago con más tranquilidad y sin distractores. Esta situación determinó que el Bufete se cierre demasiado tarde, hubo épocas como en este año 1997 que los compañeros a excepción de recepcionista y su servidor nos íbamos a descansar entre las doce de la noche y la una de la mañana. También comento que le tengo demasiado respeto a las instalaciones que ocupo como oficina y a pesar de horarios largos y continuos, puesto que nunca se ha cerrado en la comida, no he permitido ni permitiré que se haga mal uso de ellas como por ejemplo consumir bebidas embriagantes aunque sea en horarios o días no laborales, puesto que eso representa para mí, respeto a mi fuente de trabajo y respeto a mis clientes.

Así pues, el 5 de junio de 1997, siendo aproximadamente las 23:00 hrs. al encontrarme en mí privado en la planta alta, y los pasantes JULIO CESAR CRUZ MONTES, ANTONINO SARMIENTO RUIZ, GILBERTO DANIEL CASTELLANOS RAMÍREZ y CARLOS RAFAEL RAMÍREZ HERNÁNDEZ en la sala de juntas, que en ese año se encontraba en la parte baja de la oficina, se escuchó un estridente y fuerte ruido proveniente de la avenida donde se encuentra la oficina, motivo por el cual inmediatamente me asomé por la ventana y con desagrado vi que el automóvil de mi propiedad se encontraba materialmente cruzado en la avenida y al bajar la vista observé que una camioneta se había estampado en un ventanal precisamente donde se encontraban trabajando los jóvenes estudiantes y pasantes.

Inmediatamente bajé las escaleras y salí a la calle, donde ya se encontraban mis compañeros deteniendo a una persona que se encontraba en notorio estado de ebriedad, y pude observar que una camioneta marca Ford F200, tipo Pick Up, color blanco, con placas de circulación 5625 AG del entonces Distrito Federal y con logotipos del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), con número económico 1063 y que era conducida por la persona que habían detenido mis compañeros de nombre AMG, había colisionado con un fuerte impacto mi unidad de motor y como consecuencia del mismo la había empujado al carril contrario dejándola materialmente cruzada en la arteria como a quince metros de donde estaba estacionada y por el exceso de velocidad con que conducía terminó impactándose sobre un ventanal de color negro, afectando incluso la pared donde se encontraba la sala de juntas, por lo que, como una respuesta (lógica) de mis jóvenes pasantes, intentaban agredir a dicho conductor por el susto que les había dado, pero mejor se decidió llamar a las autoridades de Tránsito Metropolitano, llegando elementos de dicha corporación al mando del supervisor general a bordo de la patrulla 614, procediendo a su detención.

Se inició la averiguación previa 380(TM)1997, misma que fue consignada con detenido al Juzgado Sexto de lo Penal del Distrito Judicial del Centro, Oaxaca, dictándole al imputado la formal prisión con fecha 10 de junio de 1997 y seguido el proceso con fecha 3 de diciembre de ese mismo año le dictaron sentencia condenatoria a AMG como responsable de la comisión del delito de daños en propiedad ajena en perjuicio de su servidor y del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), imponiéndole nueve meses de prisión y como había estado recluido todo su proceso, (cinco meses con veintiocho días) la pena de prisión restante se le substituyó por una multa de setecientos veinte pesos, además al pago de la reparación del daño.

Hasta el momento procesal de ejecución de sentencia pagó en parcialidades el perjuicio, por convenio que hicimos de manera extrajudicial, pues su situación económica era de bajos recursos, además que no vivía en el estado, pues era originario de Aguascalientes, motivo por el cual, incluso purgó la totalidad de la pena de prisión en la penitenciaría central.

Ante este hecho, decidí instalar un sistema de circuito cerrado de grabación con cámaras externas e internas, medida de protección y seguridad que mantengo y mantendré. La visión de las videocámaras en una pantalla siempre la tengo desde mi privado, lo que me permite observar desde el momento que llegan clientes hasta el momento en que se retiran o bien personas que transitan en la calle, incluso unas grabaciones hace algunos años fueron aportadas a la policía para apoyar una investigación de un hecho ajeno totalmente al despacho, pero que había sido captado por las mismas.

Quedo de ustedes.

Mtro. en D. C. Gerardo Francisco López Thomas.