CEFERESO de Almoloya

En febrero de 1993 fui contratado por la SRA. CHU, originaria y vecina de Tuxtepec, Oaxaca, quien me comentó que años atrás, su hijo SSH estaba disfrutando de sus vacaciones en su población, pues estudiaba la carrera de Derecho en la Universidad de Veracruz, y por el periodo vacacional, también había llegado a su ciudad un sobrino de ella que se desempeñaba como Policía Judicial Federal destacamentado en Morelia, Michoacán. Ambos acordaron que el resto de las vacaciones, SSH regresaría a Morelia con él para que éste último “se hiciera hombre”, a lo que la SRA. CHU se opuso pero por la insistencia de su hijo lo permitió.

Fue así que el joven estudiante se fue con su primo. Sucede que ya en Morelia, una tarde después de ir al cine, fueron a un bar, donde hubo un altercado con elementos de la Policía Judicial del Estado de Michoacán y salieron a relucir armas de fuego, habiendo un enfrentamiento donde perdió la vida un elemento policiaco estatal, que era escolta del Secretario General de Gobierno de aquel estado en la fecha del hecho y que en ese año 1993 ya era el Gobernador. Siendo detenido y procesado únicamente SSH quien se estaba desempeñando como “madrina” de la corporación policiaca federal. Seguido su proceso interno en el penal de Mil Cumbres, la segunda instancia había confirmado una pena de 35 años de prisión y se estaba tramitando el juicio de Amparo Directo.

El motivo de contratarme no era el de designarme como defensor sino por el hecho de que a su hijo SSH, lo habían trasladado del penal de Mil Cumbres en Morelia a un reclusorio que se localiza en el Almoloya de Juárez, Estado de México y deseaba que realizara los trámites necesarios para que fuera regresado al reclusorio de origen puesto que no había tenido oportunidad de visitar a su hijo, por lo que decidí entrevistarme con el sentenciado en el lugar donde estaba interno y de allí trasladarme a Morelia.

Me constituí en el penal estatal de Almoloya de Juárez, donde muy temprano realicé las gestiones para entrevistarme con mi cliente, penal en el que me informaron que no tenían registrado a SSH. Por los antecedentes que expliqué me recomendaban que me trasladara al nuevo CEFERESO que se localiza también en Almoloya de Juárez, proporcionándome los datos como llegar (que coincidentemente era por la carretera que tenía que seguir con dirección a Morelia), ya que lo más probable es que ahí estuviera interno, porque a ese lugar se habían hecho traslados de internos de alta peligrosidad. Realmente desconocía que existiera otro reclusorio federal, pues sabía que el único era el de las Islas Marías.

Por lo que siendo aproximadamente las 10:30 hrs. arribé a las instalaciones del CEFERESO No. 1, sorprendiéndome de dicho complejo penitenciario, puesto que tenía demasiadas medidas de seguridad y era custodiado por elementos de Gobernación, además que su infraestructura era bastante moderna para esa época. Estaba acostumbrado a ingresar a los reclusorios estatales de Oaxaca y llevaba en mente los requisitos que pedían, requisitos totalmente diferentes que debía de cumplir para ingresar a ese Centro Penitenciario Federal. El acceso en ese año era hasta la puerta principal; una carretera dividía el área de trabajo social, cafetería y una pequeña pista de entrenamiento tipo militar, a la fecha ha cambiado, puesto que el área de acceso se ha extendido a casi medio kilómetro antes de la entrada principal y es resguardado por elementos castrenses.

Al pasar al área de trabajo social me dieron la lista de requisitos de ingreso y que el trámite se llevaba varios días, por lo que expliqué que iba desde Oaxaca y tenía que seguir a Morelia, y no podía esperar tanto tiempo, por lo que me contestaron que esperara, espera que se alargó hasta las cinco o seis de la tarde. Llamándome para que me habían autorizado una entrevista con el Director del penal, con la indicación que me cambiara de ropa y zapatos porque los que portaban no estaban autorizados. Como iba en vehículo, inmediatamente me cambié en el mismo, por lo que tuve acceso al área administrativa y me entrevisté con el Dr. Juan Pablo de Tavira y Noriega que era Director (el fue ejecutado en el año 2000). Creo que le di compasión o lástima ya que al escuchar mi solicitud me dijo que si era paciente el vería la posibilidad de que se hiciera mi trámite ese día, que esperara nuevamente en el área de trabajo social, me mencionó que no era seguro pero que la determinación que tomara me la iban a informar. Así que no me quedó otra que iniciar otra espera, la cual se prolongó hasta las diez de la noche, cuando me avisan que iba a ingresar para hacer mi trámite.

El trámite inició con la autorización de SSH, luego me recabaron toda la información personal y huellas dactilares de ambas manos y fotografías de cuerpo completo y cara tanto de perfil como de frente, proporcionándome una clave que era la que se utilizaría en mi acceso a la entrevista con mi cliente, emitiendo una identificación tipo tarjeta de crédito que supuse me la iban a entregar, lo que no fue así, pues si bien llevaba impresa mi foto y datos era de uso interno de los guardias de seguridad.

Me entrevisté con mi cliente al día siguiente, siendo la primera vez que ingresé a ese CEFERESO hasta el área de locutorios, donde me sorprendí aún más al ver los filtros de seguridad, los sistemas de acceso monitoreados por centros de mando, incluso infrarrojos y siempre acompañado de un guardia de seguridad, un lugar sumamente frío por la construcción de cemento. Sin imaginarme que desde esa primera vez, años posteriores iba a regresar con frecuencia e incluso llegar al grado de dormir afuera de él en una camioneta a pesar del fuerte frío que hace en la zona, en espera de la libertad material de un cliente en término constitucional.

Tuve la oportunidad de conocer en ese Centro Federal a varios personajes como la esposa de Rafael Caro Quintero y a sus hijos, a internos de alta peligrosidad, como ejemplo al mismo Rafael Caro Quintero y a Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, en los locutorios.

Una noche de junio de ese año 1993, viendo un noticiero nocturno de televisión transmitían que había sido detenido Joaquín Guzmán Loera “El Chapo Guzmán”, observé que el penal donde lo presentaron era el mismo que visité, creo que a raíz de ese ingreso inició la fama de dicho reclusorio.

También recuerdo que en ese año el Director de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación era un paisano, ya fallecido, era el Lic. Ernesto Miranda Barriguete. No pude conseguir el traslado de mi cliente a otro reclusorio y en el año 1994 me retiraron el caso. Sin vanagloria puedo decir que si no fui el primer abogado Oaxaqueño, sí fui uno de los primeros que ingresó en el ejercicio de la profesión al Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) número 1, conocido originalmente como “Almoloya”, después como “La Palma” y actualmente “Altiplano”.

Quedo de ustedes.

Mtro. en D. C. Gerardo Francisco López Thomas.

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