Primer ofrecimiento criminal.

En esta publicación me permití cambiar el año del evento. Fue varios años antes de 1994, el motivo es tratar de evitar la identidad de las personas, pues cuando sucedió fue un hecho bastante conocido.

Un 5 de junio me contrata una persona que había conocido en el asunto a que me referí en la semblanza tres, donde me manifestó que desconocía el paradero de dos de sus hermanos, que ya tenía dos días sin saber de ellos y que lo más probable es que hubiesen sido detenidos por la Policía Judicial; incluso habían mandado a buscarlos pero les habían negado información. Ante esta situación promoví un Juicio de Amparo por privación ilegal de la libertad e incomunicación, juicio que se radicó en el Juzgado segundo de distrito en el estado donde en compañía del actuario nos constituimos en diferentes domicilios de las autoridades ejecutoras sin tener éxito en su localización.

El día 8 de junio en el transcurso de la mañana se apersona nuevamente en mi oficina y me comentó que ya sabía dónde se encontraban sus dos hermanos, que los habían asesinado y sus cuerpos estaban tirados en un barranco adelante del Vado en Sola de Vega; al preguntarle cómo se había enterado de tal situación me entregó un anónimo que decía “TUS HERMANOS SE ENCUENTRAN TIRADOS entre los pareges (sic) del clarín la colorrada (sic) adelante del bado (sic) metidos en costales en la varranca (sic) ce hay un muro de cantensión (sic) cerca del kilometro 15 habemante (sic) del vado”. Motivo por el cual me pedía que hiciera todas las diligencias necesarias para recuperar los cadáveres, ante esto le solicité nos proporcionaran un vehículo, lo que hizo y en compañía de mis compañeros MJAF y JCSF así como de sus dos hermanas nos trasladamos al lugar indicado y después de varias búsquedas en cada muro de contención de la carretera adelante del Vado, me percaté que en uno a simple vista y como a veinte metros abajo se encontraba un costal de ixtle bastante grande y con algo adentro, por lo que bajamos y efectivamente se percibía que en su interior estaba un cuerpo y que el costal lo habían cosido y más abajo como a otros veinte metros se veía el otro costal, además de que el olor de putrefacción era insoportable.

Ante esto nos dirigimos a Sola de Vega donde me entrevisté con el agente del ministerio público y le expliqué la situación, fue en ese lugar donde me enteré que la persona que supuestamente había privado de la vida a los dos hermanos había aparecido muerta en límites de Sola de Vega y Ejutla, por lo que no era difícil suponer que la información que había llegado a mis manos era por ese hecho, ante esta situación se solicitó el apoyo de la Policía Preventiva quien con el agente del ministerio público nos constituimos al lugar.

Recuerdo que los elementos policiacos me pidieron que les comprara un galón de mezcal ya que el estado de descomposición de los cadáveres era avanzado pues tenían de desaparecidos aproximadamente seis días, y eso los iba a ayudar para controlar el asco por el olor nauseabundo, por lo que se hizo el operativo para el rescate de los cuerpos, el cual tardó varias horas por lo complejo del terreno, una vez sacados los dos bultos se tendieron en la carretera y se subieron a una camioneta de policía, trasladándolos al panteón municipal de Sola de Vega para las autopsias respectivas.

Se tuvo que contratar a un médico particular de Sola de Vega para la práctica de las necropsias, que se encargó de cortar cada costal y extraer los cuerpos, que incluso estaban amarrados con alambre y por las posiciones presumo que cuando los encostalaron todavía estaban vivos pues se veía que con los brazos habían intentado quitarse el alambre a pesar de que habían recibido impactos de bala. Fue la autopsia que he presenciado más cruda por el estado de descomposición y por las condiciones.

Ya cerca de la media noche de ese día se hizo la entrega de los cuerpos a las hermanas que me acompañaban, contratando una funeraria para llevarlos a su domicilio, regresando a Oaxaca mis compañeros y yo.

Después de ese día, acordé con el hermano que me había contratado que ya no se presentara a mi oficina, y que únicamente íbamos a tener contacto vía telefónica. Siempre he tenido trato con elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones antes Policía Judicial y no es raro recibir visitas de Comandantes o Agentes, sin embargo en esos días las visitas fueron demasiado frecuentes al grado que me percaté que en la esquina del despacho se apostaba un vehículo policiaco, lo que hice del conocimiento de mi cliente indicándole que con certeza los elementos policiacos lo estaban esperando en caso de que llegara a verme.

Pasaron aproximadamente quince días y acordamos vernos en un lugar de la ciudad en la vía pública, lugar a donde llegué y él estaba dentro de su vehículo portando un sombrero, nunca me subí al vehículo únicamente me acerqué a la ventanilla y le expliqué a detalle el asunto y su situación pues era buscado, no solamente por el homicidio que le imputaban, sino por otros actos delictivos de la misma naturaleza. Ante esto me dijo que no habíamos hablado de mis honorarios y que le dijera cuanto le debía hasta ese momento, a lo que le contesté que no se preocupara de mi pago, que lo tomara como un favor a sus hermanas y a su mamá, y que tuviera cuidado que no lo detuvieran.

Ante mi explicación me dijo: “no licenciado usted tiene que cobrar sus honorarios ya me platicaron mis hermanas todo lo que hizo, de hecho –abriendo una caja que traía en el lado del copiloto y enseñándomela- además de su pago, escoja una pistola de estas dos que traigo, como regalo de mi parte” a lo que me negué e insistí en no cobrar honorarios, situación que aceptó mi cliente, pero también me comentó: “está bien Lic., se lo agradecemos mi gente y yo en lo personal, pero tenga la seguridad que cuando usted necesite de nosotros allí estaremos en lo que se ofrezca, usted nadamas diga quién …” y nos despedimos.

Este asunto me enseñó desde muy joven que nunca debemos de rebasar la delgada línea, casi invisible, por el privilegio abogado cliente, que divide al defendido con el abogado, nuestra función es defenderlos. Si la traspasamos dejamos de ser los defensores y nos convertimos en cómplices de hechos criminales, lo que acarrea serios problemas al “profesionista” que se preste a ello, ser defensor en materia penal te permite conocer y vivir muchas situaciones, pero no es permisible volverte parte de lo que defiendes. Por muchas ofertas u ofrecimientos que te hagan siempre debe sopesar la tranquilidad de la persona del abogado defensor.

Quedo de ustedes.

Mtro. en D. C. Gerardo Francisco López Thomas.

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